Hospital Pediátrico "Baca Ortiz"

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Dr. Vargas

Con la presencia de la Coordinadora Zonal 9 – Salud, Tatiana Pozo, fue posesionado el Dr. Alejandro Vargas Moreno como nuevo gerente del Hospital Pediátrico Baca Ortiz (HPBO). Durante el evento, además, se suscribió el acta con la cual asumió el cargo y su compromiso a favor de la niñez, a través de un trabajo en equipo entre el personal médico y administrativo.

El nuevo gerente destacó que será una administración de puertas abiertas y para ello pidió el compromiso de todos los trabajadores de la casa de salud, para que continúe siendo un referente a escala nacional.

“En el 2022 el hospital cumple 74 años de vida institucional logrando de esta manera ser un símbolo de la atención pediátrica a nivel nacional e internacional, a través de la diversas cartera de servicios, en la que los pacientes reciben una atención con calidad y calidez, bajo el direccionamiento del Ministerio de Salud Pública”, añadió la nueva autoridad hospitalaria.

En tanto Tatiana Pozo auguró éxitos en la gestión al frente del HPBO. “Con sus conocimientos aportará al mejoramiento de los flujos de atención y abastecimiento de medicamentos y dispositivos médicos. Cuente con todo el apoyo de la Coordinación Zonal y del equipo de trabajo para establecer las estrategias de progreso de la calidad en los procesos de atención y servicios de salud”.

Equipo de TrabajoLuego del acto de posesión, el nuevo gerente recorrió las diversas áreas y servicios con las que cuenta el Hospital para conocer, de primera mano, el trabajo que se realiza en favor de los niños, que llegan hasta la casa de salud. También visitó las áreas de neumología, traumatología, oncohematología, clínica general y de especialidades, laboratorio, bodega de medicamentos, farmacia, entre otros.

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Renala HPBOQuito, 11 de marzo de 2022

A escala mundial, uno de cada 10 adultos padece de alguna enfermedad renal crónica. En niños se han identificado de 10 a 15 casos nuevos por cada millón de habitantes y 60 con enfermedades renales prevalentes. En Ecuador se registran entre 55 y 60 diagnósticos por cada millón de habitantes menores de 18 años. Estos datos cobran relevancia debido a que desde el 2006 la Organización Mundial de la Salud (OMS) estableció al segundo jueves de marzo como el Día Mundial del Riñón.

Junior Gahona, líder del servicio de Diálisis del Hospital Pediátrico Baca Ortiz (HPBO), explica que la detección temprana de casos evita complicaciones, que lleven al paciente a un proceso de diálisis. Para esto, dice, se debe realizar un tamizaje oportuno. “Un examen de orina y creatinina en sangre permite identificar el porcentaje de funcionamiento del riñón, lo que ayuda a determinar el tratamiento a seguir”. 

En el HPBO, al ser un hospital de tercer nivel, se realizan 4.000 consultas al año en el servicio de nefrología. 30 pacientes reciben atención en hemodiálisis y 18 en diálisis peritoneal. Además, desde que la casa de salud fue acreditada para trasplantes renales se han desarrollado 66 intervenciones quirúrgicas. 9 de ellas se han dado en el 2022.

Natasha Ruiz es paciente del HPBO. Desde temprana edad, por complicaciones en el riñón, ha pasado por el proceso de diálisis hasta el trasplante renal en enero pasado. Señala que es un camino difícil, pero se siente bendecida y contenta por llevar una vida normal. “Les aconsejo cuidarse mucho, hacer ejercicio, tomar líquidos, pero sobre todo cuidar su salud, para evitar problemas en los riñones”.

Después de los procesos de trasplante el hospital realiza el seguimiento respectivo a los pacientes pediátricos asignando aproximadamente 400 citas anuales de control permanente.

Como medida preventiva en el caso de niños se debe evitar la deshidratación y en los adultos el sedentarismo y el consumo de alcohol y tabaco. Se recomienda llevar una vida sana, realizar actividad física, consumir líquidos de acuerdo al peso, reducir el consumo de sal, la ingesta excesiva de aguas carbonatadas y no automedicarse.

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heliQuito, 16 de febrero de 2022

La movilización aérea de un paciente de 1 año y nueve meses con un trauma craneoencefálico (golpe o lesión en el cráneo) se realizó tras el trabajo conjunto entre Cuerpo de Bomberos del Distrito Metropolitano Quito, Cruz Roja Ecuatoriana y el Hospital Pediátrico Baca Ortiz (HPBO). El infante fue trasladado desde el cantón Pedro Vicente Maldonado hasta Quito.

El pequeño sufrió una caída de una altura aproximada de ocho metros (segundo piso), por lo que se pidió la ayuda necesaria para darle una atención integral. Para ello se activaron los protocolos para la recepción del infante y la inmediata intervención médica.

En el helipuerto del ECU 911, ubicado en el sector del Itchimbía, en el Centro Histórico de Quito, se procedió a la estabilización del paciente y, posteriormente, el traslado hasta el área de trauma del servicio de Emergencia del HPBO.

Para Ronald Cedeño, director médico de la casa de salud, la activación oportuna y la coordinación interinstitucional permiten salvar vidas. En este caso fue un paciente pediátrico que debido a su complejidad requería una atención especializada. Por ello se realizó el traslado en el helicóptero ambulancia del Cuerpo de Bomberos de Quito. Se efectuó de manera ágil y urgente.

“La respuesta oportuna a este tipo de eventos permite disminuir la morbilidad y la mortalidad. Lo que evita secuelas posteriores cuando ocurren accidentes, como caídas que ocasionan traumas craneoencefálicos”, añadió Cedeño.

Para María V., madre del menor, la atención a su hijo fue oportuna tanto en el traslado desde Pedro Vicente Maldonado como la atención en el Hospital Pediátrico Baca Ortiz. “Los médicos y las enfermeras están siempre pendientes de mi hijo”.

Al momento, el infante se recupera de manera satisfactoria en el área de emergencias y permanece en constante observación por parte del equipo multidisciplinario de esta casa de salud.

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cancerQuito, 15 de febrero de 2022

Leucemia fue el tipo cáncer que le diagnosticaron a Cindhy Pascal Pazuña, una niña de 11 años. Ella ha luchado contra esta enfermedad y los resultados han sido favorables. Su madre Rufina Pazuña la acompaña incondicionalmente. 

El 4 de noviembre de 2021 se confirmó el diagnóstico. Su madre cuenta que la pequeña ingresó al Hospital Pediátrico Baca Ortiz (HBO), de Quito, casi en estado vegetal por la gravedad de su condición.  Hoy, Cindhy camina, habla y está consciente de todo lo que pasa a su alrededor y aunque su mirada es triste es una guerrera. Así lo considera su madre quien todos los días pide a Dios fuerza para continuar.

Este martes 15 de febrero de 2022 se conmemora el Día Internacional del Cáncer Infantil. Es una fecha que invita a toda la población a sensibilizarse ante la importancia del diagnóstico precoz y tratamiento oportuno de esta enfermedad. Se estima que 400.000 niños, niñas y adolescentes de entre 0 y 19 años mueren a causa de esta patología cada año, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

El cáncer infantil es una de las principales causas de mortalidad en el mundo y la probabilidad de sobrevivir a un cáncer diagnosticado a esa edad depende del país de residencia. “En países de ingresos altos, más del 80% de niños se curan y en países de ingresos medianos/bajos la tasa de curación es del 15% al 45%”. 

El apoyo de familiares, amigos y la comunidad ha sido clave en el tratamiento oncológico que atraviesa Cindhy. Su madre es quien ha permanecido junto a ella. Actualmente, vive en un albergue cercano a esta casa de salud para seguir de cerca el estado de su niña. 

“Los médicos y psicólogos nos han ayudado y orientado en este proceso. Son comprensivos y le han demostrado cariño a mi hija. La definen como una luchadora”, señala Rufina. 

En Ecuador,  la prevalencia o casos existentes del cáncer infantil representa al menos 16,1 casos  por 100.000  habitantes. Y la incidencia o casos nuevos es de 1.027 niños, niñas y adolescentes (0 a 19 años) que padecen cáncer. Esto, según información publicada en Globocan, 2020. Además, la tasa de mortalidad por edad de 0 a 19 años  es de 6,2 por 100.000 habitantes; siendo la segunda más alta de América del Sur, luego de Perú.  

El cáncer en niños no es prevenible, pero su detección oportuna es determinante. Ante ello, el MSP y sus establecimientos de salud a escala nacional han coordinado un trabajo conjunto para establecer objetivos a mediano y largo plazo, definir estrategias y acciones en promoción de la salud,  diagnóstico precoz, tratamiento y seguimiento.  

La quimioterapia de Cindhy ha funcionado de manera adecuada y el cáncer ha ido cediendo. Sin embargo, aún no está libre de él. El pasado 11 de febrero fue dada de alta y junto a su madre se trasladó a Shushufindi donde su padre y hermanos la recibieron con muchos abrazos. El 22 de este mes deberá retornar al HBO para seguir con su tratamiento y someterse a exámenes y análisis médicos. 

Yarennys Herrera, líder del servicio de Oncohematología del HBO, explica que el apoyo del equipo multidisciplinario junto a los servicios de trabajo social y psicología  contribuyen no solo al tratamiento de cáncer, sino al entorno familiar. Estos factores contribuyen al éxito del procedimiento. 

El paciente no siempre está hospitalizado. Tiene periodos de tratamiento ambulatorio por consulta externa. En este espacio, el trabajo es articulado con los centros de salud de cada territorio; están cercanos al domicilio del niño o niña. 

El HBO recibe niños, niñas y adolescentes de todas las provincias del país. Ante ello, el MSP facilita a los padres, madres y familiares los medios para permanecer junto al paciente durante todo el proceso. Para eso, a través del servicio de trabajo social, se gestiona transporte, albergue y alimentación.  

Por su parte, Sonia Cruz, trabajadora social del servicio de Oncohematología del HBO, explica la importancia de identificar un diagnóstico socio económico familiar para determinar las necesidades del paciente y sus familias. “Aplicamos con los familiares y el niño la técnica de la escucha. Ponemos toda la atención y cuidado, pues atraviesan una situación difícil que muchos no comprenden o asimilan”.     

La especialista indica que el trabajo con los padres es vital para bajar el nivel de estrés, ansiedad y preocupación al enfrentar esta realidad. “Es importante que los padres trasmitan tranquilidad a sus niños, la cual es percibida con facilidad. Esto permitirá una recuperación más llevadera”, expresó. 

Ambas especialistas coinciden en que el impacto del cáncer es distinto en niños y adolescentes. Los niños no tienen una claridad de lo que está sucediendo. Mientras que los adolescentes tienen conciencia de lo que significa el cáncer, por lo que la aceptación es más compleja. “Los adolescentes leen, investigan e incluso se cuestionan sobre la muerte. Son renuentes a los síntomas y a la parte estética que se ve afectada”. 

Hasta hace 30 años, la leucemia aguda hasta era considerada inevitablemente fatal, según la OMS. En la actualidad, siendo el tipo de cáncer más frecuente en la infancia, tiene una sobrevida a 5 años superior al 70%. Significa que la mayoría de los pacientes pueden curarse definitivamente.

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